FOTO: Prensa Challenger de Buenos Aires

Bagnis: «Marco Trungelliti quedó como el malo de la película cuando actuó de manera correcta»

El Challenger de Buenos Aires, que se disputa actualmente en el Racket Club, permite entre otras cosas disfrutar de tenistas experimentados y conocer nuevas promesas. Pero también es un torneo que favorece la evolución de jugadores ya instalados en el circuito y que al no pasar por buenas rachas usan este evento como un trampolín para retomar confianza y buen tenis.

Facundo Bagnis, el argentino que nació hace 29 años en un pueblo muy pequeño de Rosario y tuvo que hacer grandes esfuerzos para convertirse en profesional, es uno de los casos más paradigmáticos. Ayer, luego de obtener el pase a los cuartos de final, el zurdo y ex 55 del mundo, brindó una extensa entrevista con Golpe de Tenis en la cual habló en profundidad acerca de su carrera, logros, aspiraciones y sobre muchos temas que rodean y apenan al mundo de las raquetas.

 

¿Cómo te ves desde lo tenístico de cara al resto del torneo? ¿Cómo analizás el cuadro del Challenger de Buenos Aires?

 “Siento que estoy compitiendo muy bien. Era lo que venía a buscar ya que en las últimas giras no pude jugar bien. Creo que mi nivel de tenis todavía no es el que más quisiera o pudiera tener pero primero hay que estar bien mentalmente, competir, trabajar y después el nivel viene de la mano. La competencia del torneo es muy alta. Creo que la gente y el mundo del tenis se está dando cuenta que un nombre en particular y en el torneo que sea, no significa que tiene la victoria asegurada. El nivel del tenis de hoy es muy parejo y eso lo hace muy entretenido”.

Hay muchos tenistas jóvenes jugando el torneo. ¿Cómo ves el futuro del tenis argentino?

Es muy bueno que los chicos jóvenes tengan la oportunidad de jugar y medirse a la par con todos los jugadores que habitualmente estamos en nivel Challenger. Veo muy bien el futuro del tenis argentino; Argentina siempre tiene muy buenos jugadores, entrenadores, formadores que hacen que siempre salgan grandes talentos. Estoy seguro que si hubiese más torneos en el país esto mejoraría aún más. Tenemos mucha desventaja con respecto a otros países, debido a que tenemos menos cantidad de torneos y tenemos que recorrer largas distancias para competir. Muchas veces no podemos viajar y tenemos un gasto económico, mental y energético mucho más alto que otros países”.

De los chicos, ¿quién te sorprendió más gratamente?

“Hay muchos tenistas que no tengo muy visto, especialmente de los más jóvenes. Pero me gusta mucho como juega Facundo Díaz Acosta. También lo veo muy bien a Francisco Cerúndolo, instalado a este nivel. Ya demostró que puede jugar Challengers y ganar partidos. Compartí una semana con él y la verdad que trabaja muy bien, con mucha serenidad”.

Ganaste 12 títulos ATP Challenger: ¿Cuál es la diferencia que existe entre los tenistas de ATP con lo de Challenger?

“Creo que la diferencia pasa por dos cosas que van de la mano. La parte mental es una de ellas; al jugador que juega en ATP nunca lo vas a ver enojado, protestando, desmotivado. Aunque hayan perdido 6-1 y 6-1 jugando súper incómodo, tienen un nivel de competencia que hace que siempre el rival sienta que es complicado ganarles. La otra parte importante es la regularidad. Al tenis todos jugamos bien, tenemos buena técnica y le pegamos fuerte pero después lo que marca la diferencia es la cabeza. Por ejemplo, si hoy viene un chico de 17 años a pelotear con nosotros y hay alguien mirando de afuera, a simple vista no distingue cuál es el que juega el torneo y cuál no”.

¿Cómo fue tu inicio en el tenis y cómo afrontaste el costo que implica este deporte?

 “Soy del interior, de un pueblo muy chiquito, tuve que hacer un esfuerzo muy grande. De hecho, hasta los 14 o 15 años no jugué en mi pueblo; me iba al de al lado con mi profe de toda la vida. Después separamos nuestros caminos porque ya no había chicos con los que entrenar y a él tampoco le convenía seguir conmigo. Entonces tomamos la decisión de, primero, mudarnos a Roldán (cerca de Rosario) que era casi la única academia de la zona donde había un gran nivel y nos reuníamos todos los chicos. Pero yo sabía que si realmente quería hacer mi vida como profesional tenía que venirme a Buenos Aires. A los 17 tomé esa decisión, la cual era muy difícil a esa edad. Todavía no había terminado el colegio y eso me significó un gran esfuerzo ya que tenía que rendir libre y viajaba todas las semanas al pueblo para poder estudiar. Al final de los 17 recibí una oferta del grupo de esponsorización que tuve durante casi 10 años y me permitió en ese momento transitar mi carrera”.

Alguna vez, en el trayecto hasta ser profesional, ¿sentiste ganas de abandonar?

“Sí, me pasó muchísimas veces. Es un deporte muy duro, nosotros en sí perdemos todas las semanas. Siempre gana uno solo y la mayoría de las veces que te toca ganar no te sentís del todo cómodo. Son muy pocos los torneos que uno dice ‘uh que bien que me sentí y jugué’. Y el hecho de estar lejos de casa, solo, lidiando con problemas y frustraciones personales sumadas a perder todas las semanas lo hace muy difícil. A la vez, creo que eso hace tan desafiante y lindo al deporte”.

Tu mejor marca fue el puesto 55 en 2016, ¿qué considerás que hoy te está faltando para alcanzar una ubicación similar o incluso superarla?

 “Desde el lado específico del tenis todavía tengo un par de cosas para trabajar y mejorar. Quizás en ese momento tenía una estructura con un equipo diferente y otra manera de jugar pero convencido de lo que hacíamos. Otra cosa necesaria es ponerme bien mentalmente e ir consolidándome. También Poder disfrutar un poco más de los torneos y lograr mayor regularidad en el año. En 2015 venía jugando muy bien, en 2016 tuve mi mejor año pero después no lo pude mantener cuando hice el paso de los torneos Challenger a los de ATP. Ahí vinieron las lesiones, cambio de entrenador, de raquetas y muchas cosas que hicieron que se me dificulte”.

Has ganado distintas medallas olímpicas y recientemente venís de obtener la medalla de plata en Lima en la modalidad de Dobles. ¿Qué se siente representar al país? ¿Cómo fueron esas experiencias?

 “Para mí es único representar al país. Desde chiquito soñé con jugar la Copa Davis y nunca tuve la oportunidad. Cuando surgen estos deportes olímpicos y tengo la suerte de ser citado nunca lo dudo. Competí en los Juegos Sudamericanos con 16 años y tuve la oportunidad de ganar una medalla de dobles junto a Guido Pella. Son semanas únicas en las que uno crece mucho no solo como jugador sino como deportista y persona. Te da la chance de conocer miles de deportistas que viven una situación totalmente diferente a la tuya y de todo eso se aprende. Poder representar a la Argentina es lo lindo que te da este deporte”.

¿Te queda la espina de no haber participado nunca en una Copa Davis? ¿Por qué creés que no tuviste la chance?

 “Sigue siendo una de mis principales aspiraciones. Pienso que fue por un tema lógico de que Argentina siempre tiene muchos jugadores como le pasa también a España y Francia, por ejemplo. En 2016, cuando tuve mi mejor año, justo fue el año en que se ganó la Davis con un equipo muy consolidado y con Juan Martín del Potro a la cabeza. En 2017, a principio de año, fue cuando estuve más cerca, tanto en la serie que se jugó en Polonia como la que jugamos acá frente a Italia. Ahí tuve más chances pero en ese momento el capitán tomó la decisión de no contar conmigo y si bien había grandes jugadores, muchos se habían bajado. Pero son cosas que pasan normalmente en los deportes. Tengo que seguir trabajando con esa ilusión”.

¿Cómo te llevas con el exitismo del deporte argentino? ¿Qué opinión tenés sobre la reflexión de Guido Pella sobre los méritos desiguales que reciben los integrantes campeones de la Copa Davis 2016?

“Es un poco normal. Juan Martín hace años que viene siendo referencia del tenis, todos sabemos que él es diferente y que cuando no tiene alguna dificultad física compite con los primeros del mundo como si nada. Fue partícipe y el abanderado de ese equipo pero es verdad que los otros chicos tuvieron enorme incidencia. Pasa que siempre nos quedamos con el que logra la victoria. Esto se nota claramente cuando hacemos la comparación entre Messi y Maradona, porque a uno se le dio y al otro no. Pero todos tenemos que ser realistas y pensar no solo en el éxito sino en todo el trabajo que hay detrás de eso, esfuerzo que no siempre termina con el primer puesto en algo. Está en cada uno en poder cambiar esa manera exitista de ver las cosas”.

¿Cuáles son tus metas para este año?

 “La meta para este año, que era el top 100, me quedó bastante lejos. Ahora no tengo prácticamente puntos para defender; espero poder disfrutar de los torneos que se están jugando acá en Sudamérica. Uno se siente un poquito más cerca, con la posibilidad de viajar con gente que está siempre conmigo y eso lo va a hacer lindo e interesante. Después poder retomar esa parte mental y encontrar el tenis que puedo dar”.

¿Cómo describirías a Federer, Nadal y Djokovic? ¿Pensás que se va a marcar un antes y un después el día que ellos no estén más?

 “No tengo dudas que el día que se retiren se va a marca un antes y un después en el tenis. Siempre uno se imagina cómo sería contarles a los hijos o nietos, cuando miren tenis y no los vean, lo que ellos tres hicieron. Va a ser increíble porque incluso siempre se tiene más trascendencia cuando se deja. Me parecen alucinantes en todo sentido. No solo en lo tenístico, también como se superan, como personas. Me tocó conocerlos, compartir vestuarios y es asombroso. En mi caso, la preferencia está por Nadal. Me parece único como con quizás menos recursos o recursos diferentes a Federer, que todo lo hace más natural o fácil, hace lo que hace. Me acuerdo cuando tenía 15 años que yo mismo decía que se iba a romper todo y que jugaba 4 metros atrás de la línea. Hoy es una bestia que juega muy agresivo y vive todo con una gran intensidad”.

¿Qué reflexión te merece las actitudes de Kyrgios?

“Sobre Kyrgios creo que es todo mitad y mitad. Sí es verdad que es un jugador que tiende a tener esa locura pero por otro lado pienso que lo hace por un tema de marketing y de venderse a él mismo. A mí realmente me gusta más el estilo que llevó toda la vida el tenis, que es el respeto y la caballerosidad. Obviamente que el apretar el puño, el aliento y las cosas que están permitidas me parecen bien pero cuando se excede ya no. También considero que Kyrgios está donde está y tiene lo que tiene porque la gente llena los estadios. Si la gente se pone de acuerdo y dicen a Kyrgios no lo vamos a ver, pasa de jugar en la central a la cancha 14 y su carrera no va a ser la misma. Y por otro lado también hay una sobrevaloración cuando se lo ataca siempre a él. Es un poco de las dos cosas.

¿Cómo calificarías a la ATP como entidad y qué cosas debería mejorar?

 “Es un tema delicado porque a uno lo pone mal. Pero pasa también en otros deportes y de eso se trata un poco la vida. Yo entiendo que los torneos quieran a las figuras porque de esa manera venden los sponsor y se hace el torneo. Pero me parece que desde el lado de las figuras tiene que haber una propuesta mayor de decir ‘voy a pensar en todos los que están atrás’. Sobre todo porque ellos vivieron eso, no porque no se lo merezcan. Merecen ganar lo que ganan pero la verdad es que si uno piensa en las condiciones de los torneos Futures, que jugadores profesionales no vivan del tenis o que los que jugamos Challenger tengamos que hacer malabares para salir igual y ganar un poco de dinero durante el año cuando hay tanta plata a nivel ATP y en los torneos altos, a mí me sale pensar en eso. El cambio de formato que se hizo a principio de año me parecía pésimo porque muchos jugadores se vieron perjudicados y les era imposible sacar puntos ATP. Fue tan mala idea que en agosto se tuvieron que rectificar.

¿Estas dificultades económicas que tienen muchos tenistas colaboran para que sucedan situaciones de apuestas y amaños de partidos? ¿Te tocó pasar por algún momento incómodo de este tipo?

“A mí no me tocó nunca una situación de esa. Me parece un tema muy delicado que acá la tuvieron que lidiar colegas, amigos. Marco Trungelliti vivió un momento horrible, nadie lo ayudó, quedó como el malo de la película cuando él actuó de manera correcta. Señalarlo a él cuando en verdad hizo lo correcto me parece injusto. Y tanto la ATP como la TIU (Entidad que investiga las apuestas en el tenis) nunca lo cuidaron. Marco gastó muchas energías, tiempo, perdió torneos por tener que ir a declarar, informar, presentar cosas que le exigieron y en el momento que salió la sanción lo tiraron a la calle como diciendo ‘bueno, ahora arréglate’, mientras que a él se le vino una catarata que nunca pensó ni estaba preparado. Es un tema difícil y todavía nos queda mucho aprender como personas y deportistas. Esperemos que esto nos dé una lección para que no vuelva a pasar”.

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