Lendl, campeón en Roland Garros. Fuente: Tennis Fame.

Ivan Lendl, un clásico de los ’80

Alcanzó múltiples logros y definió a Federer como el mejor de la Era Abierta. Se caracterizó por su profesionalismo y en la cancha se distinguió no sólo por sus tics sino también por su aspecto antipático. En República Checa, su país natal, fue premiado como el mejor tenista checo del siglo.

Uno de los tenistas que marcaron época en la década de los ’80 fue Ivan Lendl, nacido en Ostrava, Checoslovaquia, el 7 de marzo de 1960 y luego nacionalizado estadounidense. Proveniente de una familia abocada al tenis, su madre, Olga Lendlova, sobresalió dentro del circuito femenino de su país, mientras que su padre, Jiri Lendl, también fue un jugador profesional.

Con 18 años y tras haberse consagrado en diversos torneos junior, como por ejemplo en Wimbledon y Roland Garros, Lendl ya había pegado el salto hacia el máximo nivel de este deporte. Recién en 1980 llegaría el primer gran logro, la obtención de la Copa Davis representando a Checoslovaquia y la cual sería la única a lo largo de su carrera.

A la izquierda Lendl, flamante campeón de Roland Garros en 1984, y a la derecha McEnroe. Fuente: Punto de Break

Con el correr de los años se fue convirtiendo en un jugador que se adaptó de manera correcta a las diferentes superficies, aunque siempre le dificultó la hierba: nunca pudo conquistar Wimbledon, el certamen disputado en Londres al que llegó a dos finales y el único de los Grand Slam que no tiene en sus vitrinas. El primero en conquistar fue Roland Garros en la edición de 1984 tras una espectacular final ante John McEnroe, uno de los principales rivales de la época, en la que revirtió el resultado luego de ir perdiendo 2 sets a 0 y coronándose en cinco parciales (3-6, 2-6, 6-4, 7-5 y 7-5). Ese sería el puntapié inicial para alcanzar un total de 8 consagraciones en GS (2 Abiertos de Australia, 3 Roland Garros y 3 US Open), que lo posiciona en el mismo escalón que Jimmy Connors y Andre Agassi.

De esta manera Lendl, que si bien no contaba con ese talento innato que quizá tenían otros destacados de la década de los ’80, se desarrolló como un jugador constante y eficiente: a base de un juego sólido, físico y prácticamente sin errores, alcanzó por primera vez la cima del ránking mundial el 28 de febrero de 1983 y se mantuvo, en diferentes períodos, durante 270 semanas. Además, finalizó 4 temporadas como el mejor del circuito y cosechó 94 títulos profesionales. En 1993 obtuvo el último logro de su carrera y un año más tarde le pondría fin a un trayecto con sucesivos éxitos alcanzados.

En su nueva etapa se abocó al golf y en 2012 se convirtió en entrenador de Andy Murray, vínculo que duraría hasta el 2017 con tres Grand Slam y dos medallas doradas en Juegos Olímpicos de por medio. También fue entrenador del alemán Alex Zverev, pero la relación se rompió meses atrás en malos términos por parte de ambos. Papá de cinco hijas y casado con Samantha Frenkel, probablemente este tenista checo nacionalizado estadounidense lo que no sabía cuando se lanzó al profesionalismo era que se inscribiría en la lista de los mejores jugadores de todos los tiempos.

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