Guillermo Pérez Roldán, durante un partido.

Maltrato físico y estafa: el estremecedor relato de Guillermo Pérez Roldán

En una más que interesante entrevista con el periodista Sebastián Torok del diario La Nación, el ex tenista Guillermo Pérez Roldán relató la estremecedora y cruda historia que vivió junto a su padre, Raúl Pérez Roldán, su primer entrenador. “Lamentablemente yo fui su hijo“, comentó, y describió distintas situaciones de maltrato y exigencias que, claramente, se pasaron de la raya.

Era de público conocimiento que Raúl, creador de la escuela de tenis de Tandil en el club Independiente, mantenía un sistema de entrenamiento severo e inflexible. Pero la rigurosidad se excedió de los límites y así lo describió su hijo, protagonista junto a su hermana, de una verdadera y triste pesadilla.

Lo que sigue son extractos de las declaraciones publicadas por el Diario La Nación:

“Creo que fue un visionario muy bueno, extraordinario en los detalles técnicos y un gran entrenador, pero lamentablemente yo fui su hijo. Hubiese preferido tener un peor entrenador y un mejor padre. Él descargaba su exigencia contra mí, pero perdí un padre. Fue una parte negra. Ahora, como técnico, me saco el sombrero. Mientras esté en vida espero que alguna vez podamos acercarnos, porque al final de todo es mi padre“, dijo el campeón de nueve títulos ATP y ex número 13 del mundo.

“Yo no sé cómo fue mi viejo con los demás, pero conmigo fue ridículamente malo“.

“Yo estoy en paz conmigo mismo, feliz con mi mujer, mis hijas, mis amigos, mi trabajo. Pero de ahí para adelante. Es duro. Tuve una vida difícil. Siempre salí adelante. Me da más lástima por ellos, por mis padres y mi hermana. Pero más que nada es el cómo. La traición de un padre a un hijo es terrible. En el casamiento con Daniela, hace tres años y medio, lo invité, me pidió perdón delante de todos y me cantó una canción, pero al otro día me volvió a cagar. Así es la cosa“, siguió.

Guillermo ya no mantiene relación con su padre y se encuentra viviendo junto a su mujer y sus dos hijos (espera por el nacimiento del tercero) en Las Condes de Santiago, Chile. “Si yo te contara realmente las cosas fuertes, como perder un partido, entrar en una habitación y que te peguen una piña en medio de la boca con el puño cerrado. Y yo las corría todas, eh. O que te metan la cabeza en un baño o que te agarren a cintazos arriba de una cama. O un robo de cuatro o cinco millones de dólares. Todo lo que gané jugando al tenis, al otro día no lo tenía. Mi vieja y mi viejo firmaron para sacarme la plata de mis cuentas“, afirmó.

“Sufrí el maltrato físico. Todos sabían. La cosa fue conmigo. Y con mi hermana al principio. Pero cuando empecé a facturar yo, mi hermana pasó a un segundo plano. Tengo que decir que fue un técnico de la puta que lo parió de bueno, pero un padre de mierda. No podía ser que ganar un partido era un alivio y en determinados momentos, en vez de poder disfrutar a los 19 años, ya no di más“, relató y contó una anécdota que dimensiona la pesadilla que atravesó:

“Después de ganar Buenos Aires me voy a Itaparica, en la primera ronda me toca un muchacho que se llama Tore Mainecke, jugué en otra superficie, venía de una que era súper lenta, hacía un calor, perdí y [después del partido] se subió a la cama y me empezó a cagar a latigazos porque decía que no me había movido bien. No puede ser. Cosas así, groseras“.

Además de los castigos físicos, Guillermo confesó que su padre lo estafó: “Terminé mi carrera y a los tres meses era pobre. No tenía ni coche. La estafa la descubrí en 1994. Así fue: llamé al banco de afuera, pedí una plata para irme de vacaciones y no había más. Y había varios millones de dólares. Además, teníamos casas, caballos de carrera, restaurante, departamento, etcétera. No cuento ni vivo con eso y sé que nunca la voy a tener“.

 

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *