Nadal festeja un triunfo en Roland Garros. Foto: Diario AS.

Nadal dominó al viento y superó a Federer

Luego de dos horas y 26 minutos de partido, Nadal aplastó a Federer en sets corridos y se metió en la final de Roland Garros.

Terminaron las especulaciones y las miles de estadísticas que rondaban acerca del mejor clásico  en la historia del tenis. Rafael Nadal se encargó de despejar todo tipo de dudas en el patio de su casa y fue muy superior a Roger Federer en la primera de las semifinales de Roland Garros, que tuvo el agregado inesperado del viento, que por momentos hacía prácticamente inviable ejecutar disparos centrados. El español se acostumbró a las condiciones del tiempo a partir del segundo parcial, dominó al helvético con golpes muy agresivos desde la base de fondo y se impuso con un tenis arrollador por 6-3, 6-4 y 6-2.

El suizo, que expuso un tenis soberbio durante todo el torneo, no pudo plasmar en cancha la estrategia de saque y red que tanta satisfacciones le venía dando y lució extremadamente incómodo. En la jornada de hoy, el servicio no le jugó una buena pasada: mantuvo un muy bajo porcentaje de primeros servicios (59%), especialmente a partir del segundo set y eso le imposibilitó llegar bien pisado a definir los puntos en la red, un pecado sabiendo que del otro lado de la red se encontraba Rafael Nadal, un especialista en dejar parado a sus rivales con tiros sensacionales, que escapan de lo normal.

El dueño de 17 Grand Slam y once veces campeón en Roland Garros puso en serios aprietos al suizo en la gran mayoría de los juegos al resto (generó 16 puntos de quiebres) y en un día de inmensa complejidad por las fuertes ráfagas de viento que cambiaba constantemente los piques y las alturas y que afectaba notoriamente la manera de jugar de un lado y del otro de la cancha, Nadal encontró el timing de la pelota a la perfección y sacó provecho en el resultado. Por el contrario, Federer comenzó el partido más enchufado pero de a poco fue perdiendo precisión hasta terminar siendo dominado en todas las facetas del juego.

El punto de inflexión del compromiso tuvo lugar en el noveno juego de la segunda manga. Roger sacó 40-0 con el tanteador 4-4 y dejó escapar una estupenda oportunidad de obligar a Rafa a sacar bajo la presión que implica estar a un juego de ceder un set. Sin embargo, el tenis del español en ese tramo del juego creció exponencialmente y marcó el principio del fin del duelo: no falló ningún disparo, jugó con una profundidad  y una aceleración brillante que le impidió al suizo subirse arriba de la pelota y controlar a gusto los peloteos y no tuvo reparos para hilvanar ochos puntos consecutivos y llevarse el mismo por 6-4.

Nadal convirtió 33 tiros ganadores y cometió 19 errores no forzados.

El fastidio y la incomodidad de Federer era evidente mientras que la confianza y la seguridad de Nadal iban permanentemente en aumento. A cada intento del suizo le seguía una reacción inmediata del balear y el partido rápidamente se derrumbó. El capítulo número 39 entre ellos se alineó, una vez más, al rey del polvo de ladrillo que con un catedrático 6-2 en el set final, estiró el frente a frente a 24-15 (6-0 en París) y avanzó a su duodécima definición de Roland Garros. El mallorquín, que defiende los puntos obtenidos el año pasado, nunca perdió una final en su territorio preferido y ahora tendrá que batir al vencedor del partido que enfrenta al serbio Novak Djokovic con el austríaco Dominic Thiem.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *