FOTO: ESPN.

Nadal venció a Medvedev en una final vibrante

 

En una final extraordinaria, Rafael Nadal batió a Daniil Medvedev por 7-5, 6-3, 5-7, 4-6 y 6-4 y levantó el título 19 de Grand Slam.

No fue Federer ni Djokovic. Tampoco Murray. Fue Daniil Medvedev, el ruso que eligió el traje de villano y atrajo todas las miradas en Nueva York. Con solo 23 años y con mucho trayecto por recorrer, el joven se plantó ante la historia e hizo retumbar el Arthur Ashe, poniendo en severos aprietos nada menos que a Nadal en una final tan electrizante como sensacional.

El título 19 de Grand Slam del español se hizo desear pero luego de 4 horas y 53 minutos, llegó. A pesar de haber sacado ventaja de dos sets a cero y contar con un quiebre a favor en la tercera manga, el balear no pudo cerrar el duelo como lo esperaba, y Medvedev, con una templanza admirable, empezó a construir una magnífica remontada.

El ruso, que por su coraje disimulaba que ésta era su primera final en un Major, se paró ante la leyenda española como un experimentado y lo hizo sudar hasta el último minuto de juego. Sin embargo, la inmensidad de Nadal otra vez quedó registrada en la noche neoyorquina y después de una batalla memorable, se consagró campeón por cuarta ocasión del US Open.

El compromiso tuvo de todo y las emociones del público cambiaban en fracción de segundos; de la alegría a la tristeza. De la satisfacción a la desazón. La tensión invadió las gradas del estadio ruidoso y más grande del mundo y el llanto de Nadal tras la última pelota del ruso que voló larga, simbolizó lo que fue el partido.

Intensos peloteos caracterizaron esta película de suspenso que protagonizaron los dos mejores jugadores del torneo. Dos tenistas muy prolijos, con pocos errores y con una amplia gama de recursos para utilizar. Los dos primeros parciales cayeron del lado del balear pero el desarrollo de los games demostraba que todavía la historia no estaba escrita.

Medvedev luchó, nunca bajó los brazos y la constancia en sus tiros generaron que la final adoptara el camino más largo. En el tramo final, la jerarquía del gladiador de Manacor jugó su papel y el resultado, fue el mismo que casi siempre: Nadal, el jugador más mental del circuito, se consagró campeón, quedando a tan solo un Grand Slam del récord de Roger Federer.

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