Robin Soderling festeja su triunfo ante Nadal en Roland Garros 2009.

Robin Soderling, de la gloria máxima al final de su carrera

En la época que Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic manejaban la batuta del circuito y prácticamente ningún otro tenista podía hacerles frente, Robin Soderling -a base de un tenis formidable de fondo de cancha y una derecha plana inatajable-, fue uno de los pocos que ganó terreno y llegó a hacerse su nombre, incluso sorprendiendo hasta al mismísimo big three.

La temporada 2009 marcó a fuego la carrera del sueco: de forma imprevista y contra todo pronóstico, acabó con el reinado de Nadal en los octavos de final de Roland Garros y accedió, luego, a su primera final de Grand Slam. Todo era color de rosas y en el mundo de las raquetas se proyectaban varios años con Robin Soderling como protagonista.

Sin embargo, los caminos pueden entorpecerse de repente y esto fue lo que le sucedió al ahora hombre de 35 años. Luego de perder en la final de París ante Federer, repetir esa instancia en 2010 y alcanzar la cuarta posición en el ránking ATP (la mejor de su carrera), su vida adoptó un rumbo lleno de dolor y sufrimiento.

El sueco vence a Nadal y accede a la final de Roland Garros.
El sueco vence a Nadal y accede a la final de Roland Garros.

En 2011 le diagnosticaron mononucleosis pero Soderling siguió entrenando y abocado de lleno a la profesión. La enfermedad nunca dio respiro, fue agotando su salud, y tiempo más tarde, marcaría el final del tenis en la vida del sueco. La decisión llegó en 2015 tras cuatro años de tratamiento y lucha por retomar la actividad. «Me he dado cuenta que no volveré a estar lo suficientemente en forma para jugar al nivel que quiero», comentó.

En una entrevista para Behind the racquet, el sueco contó el martirio que vivió a causa de la enfermedad y relató en primera persona lo que significó pasar, en poco de tiempo, de tocar el cielo con las manos a nunca más pisar una pista de tenis.

«Retirarme fue una decisión extremadamente difícil. Jugué mi último partido cuando solo tenía 27 años. Aún me quedaban muchos años de tenis y estaba en el mejor momento de mi carrera cuando tuve la mononucleosis. Me diagnosticaron que estaba estresado, cansado y agotado. A pesar de esto, seguí jugando pero enfermaba en todo momento porque mi sistema inmune estaba débil. Dentro de mi mente, sabía que algo no iba bien. Aunque jugaba bien, tenía muchos altibajos, hasta que contraje la mono. Siento que la combinación de los entrenamientos con mi mal sistema inmunitario, me afectó. La mono fue lo último que mi cuerpo podía soportar.

“ Fue muy frustrante. Pagué un peaje en mi mente y acepté que quizá nunca podría volver a regresar al tenis”

Los doctores dicen que primero la contraje en Indian Wells 2011. No iba mal al principio, pero empeoró tras mi último torneo en Bastad. No pude salir de casa en seis meses. Solo después de un año empecé a sentirme mejor. Podía entrenar un poco pero al aumentar la intensidad, los síntomas regresaban. Me volvía el cansancio y la fiebre. Intenté volver en tres años distintos, pero no pude lograrlo. Fue muy frustrante. Pagué un peaje en mi mente y acepté que quizá nunca podría volver a regresar al tenis.

Cuando finalmente acepté la decisión de parar, fue difícil, pero también fue un alivio. Ya no tenía que luchar para volver y vivir en esta incertidumbre. Fue entonces cuando pude pensar cómo iba a vivir mi vida de nuevo. Al principio fue raro, porque ya no tenía que pensar en el tenis. Ya no me importaba regresar. Cuando estás muy enfermo, te das cuenta que tu salud es lo más importante. Es curioso, porque durante mi carrera, el tenis era lo único que me importaba. En aquel momento, solo quería ponerme bien.

Tiempo después, empecé a ver tenis en la tele y veía a los jugadores contra los que jugaba entonces. Empecé a desear el estar en la pista de nuevo, compitiendo. Mentalmente fue duro. Me tomó cinco años poder volver a entrenar de la forma en la que quería. Después de tanto tiempo, ya sentía que había pasado demasiado tiempo como para regresar y tampoco tenía la energía necesaria para hacerlo.

Hay momentos en los que me culpo a mí mismo, en los que desearía poder dar un paso atrás y no haberme tomado las cosas tan en serio. Vivía en esa burbuja donde todo era tenis. Ahora, lo veo solo como un deporte. Mi problema fue que no tenía ese botón de encendido y apagado. No podía cambiar mi mentalidad entre partidos, entrenamientos y tiempo fuera de la pista. En el tenis no existen tiempos fuera de temporada. Es un deporte que no te permite desconectar e incluso en vacaciones tienes que cuidar de tu cuerpo.

“ La gente siempre se acuerda cuando gané a Nadal en Roland Garros 2009. Fue una gran sensación. Creo que nadie en el mundo esperaba que yo ganara ese partido”

Si ahora miro atrás, desearía haber pensado en algo más que tenis. Desearía haber estudiado algo con 20 o 21 años, cuando ya empecé a pensar qué haría tras dejar el tenis. Las carreras en el tenis no son largas y el final llega más rápido de lo que crees. Tener algo en lo que pensar fuera del tenis, te permite quitarte un poco de presión. Pensaba que solo debía pensar en el tenis, respirar tenis todo el rato. Creo que esta no es la fórmula correcta.

La gente siempre se acuerda cuando gané a Nadal en Roland Garros 2009. Fue una gran sensación. Creo que nadie en el mundo esperaba que yo ganara ese partido. Fue extraño, porque justo después del apretón de manos, me di cuenta que no era la final. Pensé para mí mismo: ‘No estés muy feliz, no te relajes’. No quería ser ese hombre que ganó a Rafa pero que luego perdió en la final. Quería estar concentrado porque si te relajas, pierdes un partido de forma fácil.

En ese momento, no me di cuenta de lo que había logrado. Cuando llegué al vestuario, tenía como 350 mensajes y fue ahí cuando empecé a darme cuenta que aquello era grande. Aprecio el apoyo que tuve aquel día y que sigo teniendo por ganar ese partido pero la verdadera historia es Nadal. Nunca veremos a nadie ganar 12 Roland Garros de nuevo».

Traducción: Punto de Break

 

 

 

 

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